Barro, a veces rebelde.
Sin voz, solitaria.
Barro, a veces soñadora.
Con ojos de agua
y las hojas del corazón mojadas con ternura.
Barro, que quiere ser mezclado
con la vida que camina en todos los rincones,
con la esperanza que brota
de la tierra sembrada de trabajo y solidaridad.
Barro, que quiere ser eco
de los gritos desconsolados
de quienes mueren al levantar sus miradas
para clamar justicia.
Barro, barro, barro…sólo eso.
Barro, con olor a canto, a danza…
a lienzo pintado de amor.
Barro, hundido en la libertad,
en palabras pronunciadas con fuerza.
Barro…rompiéndose por dentro,
llorando caminos,
dibujando fogatas.
Barro en manos del Alfarero,
Del más grande artista,
el único que pensó en pintar los peces de colores
y las mariposas de trigo y paz.
El Alfarero me ama y cuida de mi barro,
lo que soy gracias a su entrañable ternura.
