17/8/11

Canto de La Sulamita


Hija de la tierra, fruto del  vientre...
Vuelve, vuelve para contemplarte.
Vuelve para amarte.
¡Qué lindos son tus pies.
aún cansados de tanto paso,
aún descalzos e inseguros.
¡Qué lindos, qué hermosos, qué suaves!
Tus caderas vibrando, al son de la vida,
se deslizan en las manos creadoras.
Tu ombligo espacio, puente que alimenta la vida.
Esa vida que nace a cada hora y en cualquier rincón.
Tu vientre que cobija e impulsa la vida.
Tus pechos son como dos copos de algodón,
suaves, puros.
Tu cuello, que se levanta como una palmera, segura y firme.
Tus ojos, espejos del cielo donde corren el agua y la brisa.
Tu nariz que apunta a la aurora, siempre donde nace la vida.
Tu cabeza, jardín de margaritas.
Tu cabellera india, refleja los destellos del sol.
¡Qué bella eres! ¡Qué encantadora! ¡Oh Amor en tus delicias!
¡Qué tierna!.
Tu talle, la altura del araguaney.
Tus pechos,  las hojas, el color.
¡Cuánto deseos adornarme con tus hojas!
¡Sean tus pechos como racimos de trigo
y tu aliento como perfume de azare!
Tus palabras sean engendradoras de vida,
que alienten a otras mujeres,
a otras hermosas mujeres.
(Adaptación Cantar de los Cantares, 4)

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