Transparencia y Ternura
Calor.
Suave calor, que transforma al sutil contacto,
y deshoja las oscuras ventanas de la tristeza.
Al mirarlos, me sumerjo en un bosque,
caminos blandos, voces tenues.
Limpia, blanca, fresca es tu mirada.
Tus ojos cruzan firmes el espacio,
como dos gaviotas que siguen su corazón y
me invitan a volar con ellos.
Cuando me miran,
siento el abrazo tierno de un amigo,
el beso consolador de una madre,
la mano comprensiva de Dios.
Ábrelos, ábrelos, siempre.
Descúbrelos ante mi deseo de amar
y de encontrar un camino de vuelta
a la sencillez.
Tus ojos, grandes fogatas,
que queman mi desánimo y
purifican las venas
por donde corren mis sueños.
Ábrelos y regálame siempre
su generosidad y su calor,
calor que se arrima a la vida.
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